Usted y su esposa acaban de salir del consultorio del psiquiatra infantil. Todos dicen que el doctor es muy bueno. Junto con ustedes también vino Luis, su segundo hijo.
El pediatra recomienda esta visita porque Luis es un niño “extraño”. A los 3 años todavía no habla y pasa todo el tiempo solo. Incluso en el jardín de niños no juega con sus compañeros y tiende a mantenerse aislado por lo que los maestros están preocupados. Ahora, el psiquiatra acaba de hacer el diagnóstico y los temores se confirman:“es un niño con Trastorno del Espectro Autista”.Muchos padres ya han tratado de todo.Otros están desesperados y no pueden ver perspectivas para el futuro; se repiten continuamente:“¿por qué yo?”Otros están luchando para entender y buscan información en internet o con algún amigo médico.No todo el mundo está dispuesto a aceptar la realidad pues es demasiado difícil.»